A mi hijo Hugo Ernesto….Dios es a menudo llamado el padre. ¿Acaso su amor es igual que el amor de un padre?

Hoy cuando uno de mis orgullos, arriba a un año más de existencia, vale la pena preguntarse, lo que el escritor  Ben Sharp se hizo como interrogante reflexiva, “con frecuencia, el amor que esos padres les han dado a sus hijos es una parte esencial de esos logros. A menudo, los graduados mencionan cómo mamá y papá estuvieron presentes durante su carrera educativa—desde los días inciertos de kindergarten hasta la torpe adolescencia de la escuela primaria a las presiones de la escuela secundaria. Ya sea mediante sesiones de estudio hasta tarde en la noche en la mesa del comedor, el transporte a los juegos y las actividades extracurriculares, un sinfín de comidas hechas y servidas, o consejos cuando las cosas se ponían duras, los padres tratan de demostrar cuánto aman a sus hijos de manera consistente y constante”.

En este momento cuando mi hijo Hugo Erneto arriba a un nueva año de vida, es importante  que esta reflexión la asuma en unión  de la familia, para tener más fuerza:Aquí existe un paralelo más elevado. De la misma manera en que los padres humanos cuidan a sus propios hijos, Dios vela por su creación. Desde el comienzo, Él está con cada uno de nosotros, cuidándonos con esmero, protegiéndonos, apoyándonos y guiándonos de manera que nos pueda llevar a nuestro óptimo éxito y bienestar. Papi; Dios siempre té cuidadará y velará por nosotros, no pierdas más tiempo.

 

 

 

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