El atraco del patrimonio laboral y al salario por el régimen  “Chavista” a los venezolanos

 

 Luis Carvajal

Las prestaciones sociales y los ahorros de los trabajadores en cualquier parte del mundo es la garantía  que tiene el colectivo laboral para garantizar su estabilidad familiar en la sociedad donde se desempeña, como factor preponderante; determinante para la procreación de riqueza, desde todo punto de vista, en beneficio de la colectividad en general. Es el patrimonio más preciado, que vas más allá del sustento mismo, porque el actúa sobre  el tiempo y el espacio, donde se establece la relación  de productividad.

Según Carlos Figueroa Salazar las prestaciones sociales o la antigüedad laboral es un beneficio directamente proporcional a al tiempo de servicios. El objeto de esta gracia, es que el mismo constituya un ahorro para que el trabajador al finalizar su relación de trabajo, que tenga dinero para afrontar la situación de desempleo, también afrontar gastos durante su relación de trabajo, de vivienda, salud y educación.

Hoy las gerencias de las sociedades modernas han entendido que la libertad económica entre quienes participan en las relaciones humanas para generar bienes de consumo y bienestar social, pasa por garantizar la reciprocidad en el compartir de las acciones de los medios de producción, lo que significa, que aquello que definió el Alemán Karl  Mark en su texto el  “Capital”, como “plusvalía”, es decir, el excedente, forma parte intrínseca  de un “capital  social” o colectivo,  donde el estado, a través de su legislación, es el principal garante de establecer ese eje, como instrumento transversal de todo el desarrollo antropológico  sustentado y sustentable  para la vida y por la vida.

En Venezuela este pago está regulado en los artículos 141 y 142 de la en la Ley Orgánica del Trabajo (LOTTT) y la Constitución Nacional, la cual establece sus lineamientos en el artículo 93, numeral 3. Se compone de dos partes, dos cálculos el pago de la antigüedad. La primera parte es una garantía del monto que se pagará al finalizar la relación de trabajo y se forma con depósitos trimestrales que hace el patrono en cuenta del trabajador. Se entiende que el primer depósito se hace el día número noventa que ha trabajado, no refiere a trimestres del calendario.

Lo ocurrido en Venezuela en contra del patrimonio laboral de los trabajadores en general del país, forma parte de una historia que debemos rubricar con “H” mayúscula, para que más nunca suceda un acto de esta naturaleza, porque no solamente se vulneró y  se atenta contra la estabilidad de los hogares de esta nación, sino, contra la propia propiedad privada e individual  del seno de nuestra sociedad, como lo es, la visión matrimonial de la célula de nuestra unidad cristiana: la institución familiar, la cual registra un deterioro estructural  desde el año 2014, fecha en la cual se perpetra la primera reconversión o atraco a los ahorros líquidos de las prestaciones sociales, así, como a los haberes que mantenían los trabajares en sus cajas fiduciarias, que también sufrieron los desmanes de  esta   economía de expropiación delincuencial; que no sólo, no realizó los cálculos de la prestaciones de acuerdo al pacto jurídico que contiene la Constitución Bolivariana de Venezuela, respecto a la figura de indexación salarial; y sobre la que existe jurisprudencia, a pesar de la ruptura del estado de derecho que propicia el régimen del “Socialismo del Siglo XXI”, sino, que tampoco se indemnizó la depreciación que registró la moneda, con la que después de determinados lapsos, se le canceló a precio de gallina flaca a los indignados trabajadores venezolanos, que hoy sufren y padecen la estafa de este estado fallido.

Muchos patronos prorratean lo que corresponda e igualan a todos los trabajadores al trimestre calendario para hacer el abono en forma conjunta facilitando el trámite administrativo. La segunda parte es el cálculo que se hace al finalizar la relación de trabajo y su objeto es indexar el pago en caso que la inflación supere la garantía y los intereses generados del dinero que se reservó para el primer cálculo.

El primer cálculo  es una especie  de “garantía” que  el patrono depositará a cada trabajador, en un el equivalente a quince días cada trimestre, calculado con base al último “salario” devengado

En mi opinión,  la ley no lo aclara, se entiende que el primer depósito se hace el día número noventa que ha trabajado, no refiere a trimestres del calendario. El patrono puede prorratean lo que corresponda e igualan a todos los trabajadores al trimestre calendario.

Cuando establece el término salario, refiere el salario integraleste se compone de todos los conceptos salariales percibidos por el trabajador, entre ellos: horas extraordinarias, bono nocturno, pago por tiempo de viaje, feriados y descansos trabajados, bono de productividad y la alícuota correspondiente a utilidades o bonificación de fin de año, según sea el caso y bono vacacional.

Excluye beneficios que perciba el trabajador que no sean salario, como el pago de cesta tique y no relacionados con el trabajo como bono por matrimonio, nacimiento de hijos, útiles escolares, guarderías entre otros establecidos en el art. 105 de la LOTTT.

La ley establece que los 15 días a abonar son al último salario devengadono está claro si en el 1er y 2° mes del trimestre el trabajador, por un trabajo especial o necesidad operacional, trabajo horas extraordinaria, bono nocturno u otros gananciales y el último mes solo ganó salario básico ¿el depósito se paga al último salario? ¿se promedia el trimestre? En mi opinión se debe promediar los salarios percibido en el trimestre, considerándolo como un salario variable de acuerdo al art 122.

 

Es menester decir que sobre este tema: “el atraco del patrimonio laboral perpetrado por el “Chavismo” a los trabajadores venezolanos”, hay quienes tienen una narrativa tabú, por lo que implica revisar  el sistema  de endeudamiento que yace sobre un país, que para decir lo menos; está bajo los auspicios de  un márquetin de una economía  de guerra y en guerra, lo cual no es lo mismo, aunque se escriba similar; sin embargo, es necesario, que se diga, que durante más de tres décadas, los trabajadores de esta tierra  llamada “de gracia”, hoy han tenido que asumir la desgracia de cargar las culpas y los rigores más fuertes de un modelo rentista y populista, basado sobre un control de cambio, de precio y de salarios por debajo de los estándares internacionales de organismos como la Organización Mundial del Trabajo (OTI)

 

 

 

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