La UDO llora la partiida de uno de hijos más ilustre, Pofesor José Miguel Barrios

José Miguel Barrios – Una aproximación a su magnífica y encomiable gestión.
Prof. Iván Calzadilla
UDO – Núcleo de Sucre

Cuando un amigo se va o nos deja es como si nos arrancaran un pedazo de nosotros mismos. No me atrevo a decir que conocí a Miguel Barrios, porque muchas veces no nos conocemos ni siquiera a nosotros. Sé que tuvo amigos y muy buenos, quienes lo conocieron mejor que yo, sus amigos de siempre, en las malas y en las buenas, en las grandes y en las chiquitas. Por eso les pido permiso, junto a su esposa, mi amiga Martha Larez, a sus hijos y demás familiares, para delinear unas ideas que pudieran aproximarse a lo que fue la personalidad de Miguel. Lo primero que se me ocurre es la brusca sinceridad de su espíritu, a veces un tanto descontentadizo y malhumorado, producto precisamente de su extrema sinceridad. No soportaba las medias tintas, no toleraba la falsedad, la mentira ni la falacia, simple y llanamente era un hombre sincero. Pero apenas asomaba, repentinamente este aspecto de su carácter, de aparente antipatía, surge entonces el hombre sencillo, humilde y brotaba desde lo más profundo, el alma de un ser infinitamente bueno. Esta condición la dejó plasmada en su accionar a lo largo de su vida, lo revela de forma clara y visible su gestión en APUDONS.

Hizo de su actuación gremial un apostolado, un sacerdocio. Gerenció al gremio con un único norte, servir a sus agremiados, beneficiar y dar mejor calidad de vida a los profesores. No fue presidente de APUDONS para después decir: “fui presidente de APUDONS”. Fue presidente del gremio para velar, defender y elevar la condición humana y profesional de los docentes. Hizo obras y creó instancias de servicios que nadie puede negar y quien lo haga está de espaldas a la realidad y a la verdad, porque dichas obras estuvieron y están allí a la vista de todos.


Bajo su gestión se construyó la nueva y actual sede de nuestra asociación, con un auditorio donde se realizaban actos gremiales, académicos, culturales, como las diferentes celebraciones de la Bienal Ramos Sucre y todo tipo de actividades, foros, reuniones, que tuvieran que ver con la vida, el crecimiento y la proyección de los agremiados. Un recinto que necesitábamos y merecíamos los profesores del campus universitario, digno y acogedor, a la altura de nuestra esencia universitaria. Un edificio de dos niveles, uno para las instancias administrativas, la oficina del Presidente, una sala de reuniones, los cubículos de los integrantes de la Junta Directiva y la oficina de la Asociación de Profesores Jubilados, el área administrativa y secretarial y demás servicios auxiliares como fotocopiadoras y otros; en la planta baja el auditorio, el cual fue dotado con equipos y mobiliarios necesarios para su funcionamiento. Recordemos que nuestra asociación funcionó por mucho tiempo en espacios cedidos por otras dependencias, como en un aula ubicada en un pasillo del Instituto Oceanográfico, contigua a la sala de vidrios y posteriormente en la edificación que ocupaba Control de Estudios, al frente del estacionamiento del I.O. Hay un hecho digno de destacar al respecto; cuando la asociación, presidida por él, ocupa la nueva sede, le asigna la anterior al Departamento de Filosofía y Letras para el funcionamiento de su biblioteca; este gesto noble no solo se agradece, sino que constituyó un beneficio y un apoyo singular y oportuno para los estudiantes y profesores de nuestro departamento, en cuanto al desarrollo y crecimiento de las actividades académicas. En la parte posterior del edificio de la asociación, se construyó un cafetín, el cual se transformó posteriormente en un restaurant de buenas condiciones y calidad, acorde con nuestras necesidades y posición de ser universitarios, donde estudiantes, empleados, obreros y profesores desayunábamos y almorzábamos sin tener que abandonar el campus universitario. Esto revela la preocupación y accionar de Miguel por el mejoramiento de la condición, no solo de los agremiados de APUDONS, sino también de otros sectores universitarios, quienes sin discriminación alguna también se beneficiaban de ese servicio.


A todo esto debemos y tenemos que agregar un hecho que para algunos fue de poca relevancia o de menor cuantía, que no lo comparto, como fue la preocupación de Miguel por la jardinería en el campus universitario. La que llamábamos plaza de las rosas se convirtió en lugar de solaz, como recreación y esparcimiento para propios y extraños. Había un personal asignado y dedicado exclusivamente a atender y cuidar la jardinería, lo cual nos llenó de orgullo ante los de afuera que por una u otra razón venían al Núcleo. En diferentes ocasiones percibí, oí y sentí testimonios y opiniones positivas de visitantes en este aspecto, lo que se traducía en satisfacción para muchos de nosotros.
En la gestión de Miguel hubo un hecho de singularísima significación como fue la preocupación por el aspecto cultural; debo aclarar que fue un hombre de números, de cálculos estadísticos y matemáticos, nunca un hombre de discurso, ni de pluma, ni letrado, pero él sabía qué hacía falta un canal cultural en la asociación, tuvo la visión y preocupación de llenar este vacío y entonces le nace la idea genial de crear una revista, y nació FONTUS. Revista arbitrada y abierta a todos los profesores de la universidad y a todas las disciplinas, materias y competencias docentes de los agremiados. FONTUS superó las barreras del núcleo y de la UDO y llegó a tener repercusión a nivel nacional e internacional. Significó la apertura de las puertas a investigaciones que ya estaban hechas, pero que no tenían canal de difusión, y permitió establecer convenios e intercambios con instituciones del país y del exterior. Estimuló a nuestros colegas investigadores a publicar sus trabajos y a continuar con la tarea de crecimiento y avance académico tanto en el campo humanístico como en el científico propiamente dicho. La creación de FONTUS fue un hecho de inmensa trascendencia para los agremiados. Un aporte incalculable para el desarrollo y crecimiento de nuestros docentes y por ende de nuestra universidad, quienes a través de ella se hicieron conocer y reconocer tanto dentro del país como fuera del mismo.
Miguel, sin ser músico, pero amante de la música, propició, apoyó y financió las ediciones de CD de los ganadores de los concursos de la Voz Universitaria promovida por la FAPUV. En cuyos concursos la Universidad de Oriente, Núcleo de Sucre, obtuvo el primer lugar en cuatro oportunidades. En el renglón femenino fueron seleccionadas como ganadoras las colegas Lucila Becerra, Roselis Salazar, Mariela Díaz, y en el renglón masculino el colega Edgar Zapata. También se promovió y financió los CD de los cantantes Carolina Fernández, Willy Tango y los de “Un Canto para Cumaná desde La Casa Más Alta” y “Voces de La casa Más Alta”, con participación de profesores de nuestro Núcleo. En el mismo ámbito cultural hay que destacar la labor editorial con la publicación de una veintena de títulos de libros de nuestros colegas. Su preocupación por el aspecto cultural es digna de encomio y admiración. Se crearon los concursos literarios, en poesía, ensayo y cuentos, donde participaban profesores, estudiantes, empleados y obreros, generando la creatividad en la institución.
Recuerdo el apoyo y sustentación que Miguel le brindó a los pintores para realizar obras en el Núcleo. Es el caso de mi gran amigo y exalumno, hoy difunto, Eduardo Lesley para llevar a cabo sus exposiciones pictóricas, así como el diseño y construcción de las iniciales de la UDO que están colocadas en la entrada de nuestra institución. De igual forma la contratación del pintor plástico y muralista Luis Caraballo, quien plenó de murales los diferentes espacios de la universidad. Miguel fue un gran visionario, sabía que la parte cultural tenía un vacío en nuestro gremio y él desde APUDONS podía apoyar para solventarlo y lo logró en los distintos aspectos que hemos mencionado. También fue presidente de FONDOUDO, desde donde hizo una labor singular y meritoria que todos recordamos.
Todo lo que hemos mencionado en esta síntesis apretada de la gestión de Miguel nos autoriza para calificarla como magnífica y encomiable. En la misma tengo el temor de quedarme corto porque sé que muchos aspectos se me escaparán, por ello pido disculpas.


No me queda más, Miguel, sino darte las gracias por lo que hiciste y nos dejaste, por tu entrega en nuestro beneficio y crecimiento; por ello te recordaremos siempre, por tu obra, por tu accionar en bien de los agremiados de APUDONS. “Los hombres cuando mueren entregan un esqueleto a la tierra y un alma a la historia que es su obra”, decía el gran filósofo español, nuestro dilecto Don Miguel De Unamuno. Los hombres siguen viviendo a través de la obra que dejan y tú, Miguel, dejaste la tuya. Todo el que siembra cosecha para bien o para mal, tu sembraste para bien y así serás recordado. El que construye y hace será recordado como constructor. Esta es la antinomia a la que los hombres estamos sujetos. Quedaste metido muy hondo en los sentimientos y el corazón de tus colegas, algunos no lo dirán, pero lo sienten, saben que fuiste un ser humano excepcional.
Por todo lo que hiciste y fuiste, con el corazón en la mano, Miguel, te voy a decir que mereces en tu pecho medalla de marfil, laureles, nardos y manojos de jazmín, cristos y crucifijos labrados con un buril. Amigo, vete tranquilo y descansa en paz, como descansan los seres humildes, sencillos, nobles y buenos como tú. Que Dios te bendiga siempre.

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