Análisis situacional de la política interna en Venezuela….. Según Orlando Avendaño

 

I) Todos sentimos, sobre todo en las redes, cómo nuevamente han aparecido las sólidas y muy palpables diferencias entre grupos «opositores». Los últimos días, los debates, intensos, ya se han rebajado al nivel de ataques personales y falacias burdas (“G2”, “quién te financia”).
II) No obstante, también todos fuimos testigos de semanas en las que casi todas las pugnas, guardadas por años entre facciones, fueron dejadas a un lado. Esto a propósito del fenómeno Guaidó y la oportunidad que giraba en torno a su presidencia interina.

 

III) Hubo sus excepciones. Algunos al principio dejaron claro que no acompañarían el interinato y otros lo vieron como una inconstitucionalidad. Muchos se opusieron abiertamente a la juramentación de Guaidó. Otros, en cambio, alzamos constantemente nuestra voz en esa dirección.
IV) Al final acertaron los que apostaban a un Gobierno interino formado con Guaidó a la cabeza. A partir de entonces, el 23/01, todos se plegaron, algunos a regañadientes, a la ruta establecida por el presidente: cese de usurpación, Gobierno interino, elecciones libres.


V) Con esa ruta me casé yo y nos casamos millones de venezolanos. Con esa ruta se casó el medio en el que trabajo, que publicó varios editoriales alentando la concreción de la agenda del presidente Guaidó.
VI) Sin embargo, en el proceso, todos hemos presenciado ciertas alteraciones de la agenda. Y no digo alteración como percepción particular sino hablo de hechos: 1) un acuerdo con el chavismo y bolichicos en torno al 30 de abril; 2) terrible manejo comunicacional… (sigo).
… 3) desarticulación con los aliados esenciales (y en este caso hablo de Colombia, Brasil y secretaría general de la OEA —EEUU no me consta por lo desorganizado de la administración, pero uno podría intuir que con ellos también por recientes declaraciones públicas—).
VII) Y, finalmente, todos nos enteramos (no en voz del interinato sino por filtraciones) que el Gobierno de Guaidó está sentado negociando con el régimen criminal de Maduro. (Y que dichas negociaciones han considerado una transición inaceptable con criminales y violadores DDHH).
VIII) Resulta que no solamente los venezolanos nos enteramos por la prensa sino también los aliados más importante (nuevamente, sin incluir a EEUU, que no ha quedado claro si sabían o no). Este nuevo terreno se encuentra diametralmente opuesto al de la ruta original.
IX) Además, detalles y torpezas han ido minando la credibilidad en el proceso que inició en enero y con el que la mayoría se casó. Aunque yo sostengo que ha menguado sustancialmente el capital de Guaidó, como no puedo probarlo, reitero como hecho verídico que se ha visto afectado


X) Los ciudadanos, por las experiencias de 20 años de chavismo y oposición mediocre (y, si, colaboracionista) tienen todas las razones para desconfiar y mantenerse escépticos ante un proceso que ya no luce como se veía en enero. Tienen el derecho, es decir, «a pensar».
XI) Pero, esa cualidad de ciudadano, de hombre pensante y cauteloso, que ahora, ante lo que ve prefiere actuar con prudencia, ha molestado rabiosamente a algunas facciones que pretenden que todo venezolano suprima su cualidad de individuo. Mañas muy totalitarias, de hecho.
XII) Recuerdo, cuando en el PanAm Post publicamos informaciones verídicas pero inconvenientes, algunos saltaron a recordarme la presunta «inoportunidad de la verdad que estorba».
XIII) Incluso gente que aprecio, que me conoce, me escribió en privado para decirme: “Sé que lo que escribiste es verdad, pero en este momento lo que haces es colaborar con el Gobierno”. Y, para rematar: “Pareces del G2”. Insisto: gente que me conoce.

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XIV) Y ahora vemos la irascible reacción de algunos sectores ante la decisión sensata y valiente de @TAMARA_SUJU, una mujer que desde el día uno apoyó el proceso de Guaidó. O los inmerecidos ataques a miembros del Gobierno de Guaidó que han manifestado su oposición a Barbados.
XV) Hemos caído, en conclusión, en una falacia terrible que supone que quien no esté subordinado al proceso de Guaidó (ya no comprometido) pasa automáticamente a ser el enemigo. Y el argumento es: “Guaidó es lo que tenemos. Criticarlo, decir lo incómodo, colabora con Maduro”.
XVI) Detrás del terrible argumento lo que existe es un: “Ejercer la ciudadanía, pensar, ser cauteloso, prudente, tener capacidad de discernir; tener principios inflexibles; manifestarlos, hablar, criticar y decir la molesta verdad, colabora con Maduro”.

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XVII) Tenemos, más que un país polarizado, una sociedad dividida, no en partes iguales, pero entre quienes esperan subordinación total, plena, ante el proceso que encabeza Guaidó y ciudadanos que perciben cómo este proceso, que apoyaron, se desvió de los principios originarios.
XVIII) Por último: creo que todos, al menos los sensatos, lo que aspiramos es a que Guaidó triunfe. Lo escribí decenas de veces y lo sostendré hasta el final: si Guaidó gana, no solo Venezuela, sino América triunfa. Del éxito de su agenda (insisto, la agenda) dependemos.
[Y quiero resaltar esto último: Guaidó es una oportunidad como plataforma para cambiar el sistema, no como hombre. Es decir, se trata únicamente del triunfo de la agenda (cese usurpación, transición y elecciones); algo que se ha manifestado en él como individuo]

XIX) Pero, aunque todos apostamos al triunfo de Guaidó, muchos estamos convencidos de que el curso que ha asumido este proceso no se corresponde con lo que esperamos de él. Y hoy la tendencia es a apagarse. Esto debe cambiar urgentemente o habremos perdido la mayor oportunidad.
XX) Al ciudadano: siga siendo ciudadano. Sea un individuo. Mantenga esas cualidades. El rescate de la libertad no vendrá de manos de autómatas, seres irracionales y dóciles. Por último: jamás se calle. ¡Qué jamás lo callen! Y aquí, y en el @PanAmPost_es, seguiremos gritando.

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