Carta a Miguel Vásquez, en Cariaco, estado Sucre, Venezuela.

Las negociaciones y los diálogos no contemplar el robo descarado del patrimonio laboral a 2 millones de venezolanos
  
Luis Aristimuño

Carta a Miguel Vásquez, en Cariaco, estado Sucre, Venezuela.

Cometo una desfachatez, acto del que procuro mantenerme apartado, al copiar el sentido y el fin de un artículo de Carolina Jaimes Branger (El estímulo, 17/10/2019) en forma de carta pública a Eduardo Fernández, para dirigirme a ti. Lo hago, también como ella, por un sentimiento de amistad y aprecio, nacido en un ambiente, el político partidista, donde es realmente difícil que crezca este sentimiento, y donde es más natural que florezca con profusión de hiedra la mala voluntad y el encono.
Allí me encontré con un exalcalde (de Cariaco) sin mácula y a un político entregado al servicio público, con un inagotable espíritu de trabajo, inteligente para ver detrás de lo aparente la mejor opción a seguir y siempre con la honestidad por delante; es decir, como deberían ser los políticos en todo el mundo
Durante esa jornada pasamos por momentos luminosos, pero también muy oscuros, sobre todo porque las autoridades centrales de los partidos consideraban sus meros peones a quienes hacíamos actividades políticas en el interior del país, los que siempre debían obedecer sin chistar sus designios, que casi siempre acordaban por debajo de la mesa. Por una situación de ese tipo, tú mismo, Goyo Noriega –hoy diputado nacional—y la casi mayoría de los activistas que habíamos logrado nuclear en torno a una lucha regional en contra de esta dictadura renunciamos en pleno.
Más tarde entendí tu decisión, tan ensañadamente criticada por muchos, de lanzarte a una diputación nacional por fuera de la coalición de la MUD, ocasionando la pérdida de un diputado de Sucre. Tus razones me parecieron política y éticamente válidas.
También entendí tu reciente entrega a la conformación de Soluciones para Venezuela, un movimiento manidamente electoral que Claudio Fermín nombraba, aunque aún sin cuerpo. Al fin habías encontrado un partido apropiado a tus luchas desde los municipios de Sucre.
No obstante siempre me parecieron que los argumentos de Fermín – los que hiciste tuyos casi sin filtrarlos – se quedaban en un limbo: ¿Cómo tener de consigna central el diálogo, el respeto y aún la conciliación a ultranza ante un adversario que es una dictadura feroz? Y cómo mantener esta línea sin enumerar específicamente los pasos de una estrategia para lograr lo ofrecido, que una parranda de delincuentes acceda a una elecciones legalmente correctas en las que estaría por delante la posibilidad de perderlas y que, además, respetaran la decisión popular? Me hago una y otra vez estas preguntas y no encuentro cómo justificar tu creencia en ellas.
Quiero pensar que, otra vez, las autoridades centrales se han aprovechado de tu liderazgo regional y tus capacidades de trabajo para sus trapisondas. Y quiero pensarlo porque esa jugada me parece tan torpe, tan sin asideros reales, tan en contra de los intereses nacionales, que no se me parece a ti. No al Miguel Vásquez que conocí al frente de aquella seccional de un partido, buscando,con ingeniosidad, cómo enfrentar desde la precariedad material al monstruo chavista. Y no se te parece porque por donde quiera que le busque la parte estratégica dirigida a querer lograr un acuerdo con semejante gobierno, sale malparada. Y si lo que intenta es dar esquinazo al liderazgo nacional de Juan Guaidó, no cuenta ni con mucho con el apoyo necesario. Entonces, ¿a quiénes representan? ¿A esos cuatro tipejos sentados con los Rodríguez? ¿Cómo pretender convertirse, unos partidos minoritarios o casi inexistentes, en representantes de la Nación venezolana frente a una dictadura que la está exterminando? ¿Qué es lo que, por Dios, te hizo creer que estos malandros ahora sí cumplirán de buena fe lo que han, cientos de veces, prometido y nunca cumplido? ¿Cómo negociar con unos narcotraficantes y aún otros delincuentes? ¿Acaso haciendo como que todo está en su lugar, que el aparato legal funciona y que las leyes son respetadas por tribunales regentados también por delincuentes?
Finalmente, de verdad que siento mucha preocupación por ti, por tu carrera política a la que tanto amas. Lamento que la hayas atado a unas figuras que ya tenían desde hace rato el sol en la espalda en ese sentido. Y espero de todo corazón que puedas salir de manera decorosa de este fallo, como ha sido tu comportamiento siempre, pues me sigo considerando tu amigo.

   
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Luis Antonio Carvajal Chacón

Licenciado en Comunicación Social
Universidad Cecilio Acosta del Zulia
Locutor y Moderador de Radio y Televisión en el Estado Sucre
CNP: 21.184
Luis Antonio Carvajal Chacón
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Sobre el Autor

Luis Antonio Carvajal Chacón
Licenciado en Comunicación Social Universidad Cecilio Acosta del Zulia Locutor y Moderador de Radio y Televisión en el Estado Sucre CNP: 21.184

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