[Infidelidad Política] Maduro y Cabello: amenazados por la implosión política del oro. Por Javier Vivas Santana

   
Artículo escrito en exclusiva para PuntodeCorte.com
Por: Javier Vivas Santana
@jvivassantana

La gira internacional que ha desarrollado Juan Guaidó como producto del error político garrafal que tuvo la cúpula madurista al asaltar la Asamblea Nacional el 5 de enero, ha terminado por desbancar la racionalidad del régimen en términos de la poca sindéresis que aún existía en ese grupo de criminales políticos, cuando menos en determinadas circunstancias, que al parecer dicho error los seguirá llevando por el mismo camino, hasta que finalmente parte de esa cúpula, o bien por Nicolás Maduro o Diosdado Cabello, o cualquiera de los factores que la integran, terminen por hacer implosionar lo que aún para muchos continúa siendo impensable en términos para la disolución del poder en quienes aún controlan a Miraflores y sus prostituidas instituciones.

El madurismo va
erosionando por todos los niveles. Hace tiempo que ha venido perdiendo el
férreo control que pudo haber tenido en un momento determinado, y ahora sus
jerarcas, es decir tanto Maduro como Cabello endurecen sus posturas de manera
repetida, diciendo que tienen “millones de milicianos”, o que van a inscribir
unos 10 millones de electores en el partido oficialista, siendo unos 4 millones
“nuevas inscripciones” cuando la realidad es que son millones los que emigran o
se apartan del contexto político, o estar todas las semanas diciendo que
inauguran otros millones de viviendas mientras la Siderúrgica del Orinoco
(Sidor) toca fondo sin producir ni una tonelada de cabillas en 2019, y esto
mientras son casi a diario las deserciones en la Fuerza Armada, sino es que
vemos asaltos a los destacamentos o puestos de control por parte de militares
descontentos contra el sistema neototalitario.

Las protestas en
aumento, aunque siguen desarticuladas por la propia manipulación del régimen en
términos de intervencionismo laboral, en cualquier momento van a llegar al
mismo punto de desembocadura una vez que el madurismo intente, o bien asaltar
las universidades, o terminar por desconocer la posibilidad de realizar una
elecciones que sean aceptadas por la mayoría en el plano nacional y que cuenten
con el suficiente aval internacional, algo que jamás alcanzaría el madurismo,
aunque tengan el apoyo de países como Rusia, China o Irán, los tres
curiosamente envueltos en problemas de orden biológico-asistencial,
constitucional y político de manera respectiva.

Así pues, la
brisa bolivariana que mencionó Cabello en una oportunidad se quedó girando
hacia la nación que sigue bajo el control de las huestes maduristas, al punto
que hasta las masacres por las minas de oro tiene todo el eje entre Guárico,
Amazonas y Bolívar como tierra de nadie y de mafias, criminales y asesinos,
donde la lucha por el control absoluto de la zona, parte de quien tenga mayor
poderío de plomo y billete para comprar las conciencias que sean necesarias. La
legalidad en esos estados quedó convertida en lagunas de sangre, donde las
violaciones de derechos humanos se quedaron como expresión de políticas del régimen
para mostrarnos la peor cara del fascismo y el nazismo contemporáneo.

Lo peligroso de
lo anterior, es que el régimen ha perdido el control de esos espacios. Hasta la
entrega de una mina de oro a cada gobernador se convirtió en un burdel de
promesas, porque en tales espacios no es precisamente la voluntad de Maduro que
tiene el control, sino los militares corruptos en asociación con los
paramilitares y guerrilleros que imperan en tales zonas geográficas.

En tal contexto,
el madurismo si decide detener a Juan Guaidó cuando éste de regreso empleando
las vías seudo-institucionales que tenga, deberán tener presente que la
implosión será inminente, y ello también generaría la posibilidad de una
especie de división político territorial que comenzaría desde el sur del país,
promovida por sus propios “socios”, a quienes poco les importa darle la espalda
al régimen, entendiendo que en un momento de confrontación política para salvar
el pellejo de cómplices del madurismo, lo mejor sería aprovecharse por
sublevación de las minas de oro del país, aunque tengan que desmembrar a la
nación, y que además estarían aplicando con una sola acción, el abandono de
asociación con el régimen, y apoderarse de facto de nuestras riquezas
naturales.

  

Ante las sanciones impuestas por Estados Unidos para comercializar una quebrada industria petrolera, el madurismo sigue divagando entre ignorar el retorno de Guaidó o exponerse a que la quiebra de su sistema criminal comience a venir por el oro, o sea, por los militares que mantiene esa zona, y que, a su vez terminaría de implosionar el resto del soporte político que todavía lo mantiene con vida.

* Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

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