(Opinión) La anarquía del paquete madurista. Por César Pérez Vivas

   
Caracas, 10 de marzo de 2020.
Por: César Pérez Vivas*
@CesarPerezVivas

La semana anterior examiné los elementos del paquete de medidas aisladas, anárquicas e improvisadas que el régimen de Maduro está poniendo en marcha o está aceptando para sobrevivir cada día. 

Lo cierto
es que estamos apreciando un cambio en elementos importantes de la vida
económica del país. Esos cambios pueden ofrecer a personas desprevenidas o
desinformadas una imagen distorsionada de la realidad.

Es
importante destacar que no estamos frente a un programa de desarrollo económico
integral. Mucho menos en una situación de crecimiento o recuperación económica.
Estamos frente a la implementación de medidas aisladas tendientes a dar
respuesta a problemas puntuales o aceptados por no poder impedirlo, aun con el
inmenso poder represivo del estado.

El
régimen madurista, abdicando de los dogmas marxistas y estatistas establecidos
por años, no ha tenido más remedio que aceptar ciertas realidades de la
economía. Cómo en muchas circunstancias tenemos que aceptar realidades de la
física o de la química.

Es
importante poner de relieve que solo en una democracia, con una economía de
mercado, es posible generar un crecimiento económico sostenido y sostenible. Sin
la vigencia de un estado de derecho no es posible garantizar los derechos
fundamentales de las personas, y por lo tanto de los agentes económicos. 

Si no hay
garantías y protección efectiva a la propiedad es imposible lograr las
inversiones que una sociedad como la nuestra requiere, para empezar a crecer
moderada y sosteniblemente en el campo económico.

Es
fundamental definir una política fiscal, tributaria, monetaria y comercial
clara y justa. La discrecionalidad en estos temas constituye un elemento
perturbador para el desarrollo de las inversiones.  Dejar en manos de funcionarios mal preparados
y sin ética los elementos de la política comercial y tributaria constituye la
base de un sistema profundamente corrompido, que eleva a niveles insoportables
los costos de insumos, materiales y productos requeridos en el mercado Interno.

El nivel
de deterioro que ha alcanzado la infraestructura y los servicios hacen urgente
un plan de inversiones que le devuelvan su funcionamiento y su capacidad
instalada, para poder soportar un proceso de apertura y desarrollo económico. Sin
servicios como agua, energía, vialidad, comunicaciones y transporte no es
posible impulsar un plan de recuperación del país. Es entonces, fundamental, impulsar
un plan mixto de inversiones públicas y privadas para contar con la
infraestructura necesaria para ese plan de desarrollo. 

Un
régimen como el de Maduro, instalado en el poder a base del fraude y la
represión, jamás logrará conseguir financiación  para resolver este eje fundamental y lograr
salir adelante. Será necesario un gobierno democrático con programas y
objetivos claros, con gobernabilidad garantizada, para poder arrancar un
programa como el citado. Es conveniente, entonces,  dejar sentado que no hay suficientes
inversiones,  en estos tiempos,
orientadas a restituir la potencialidad productiva de nuestro país.

El plan
de desarrollo que Venezuela necesita, y que no es lo que estamos presenciando
con las medidas epilépticas, anárquicas y aisladas que hemos examinado,
requiere muy especialmente, además,  contar con una dimensión social. El factor
humano es clave para sacar adelante un plan de desarrollo.

Vivimos
en una nación que ha perdido el 20% de su población. Buena parte de su juventud
y de sus cuadros mejor preparados han emigrado. De la población residente en
nuestro territorio una parte sustancial ha envejecido, está enferma y/o
desnutrida.

  

El asunto
es aún más severo en niños, adolescentes y ancianos. El drama humano que
tenemos por delante es descomunal. Se impone entonces un programa especial
humanitario, tendiente a recuperar la salud física y espiritual de la
población.

Ello
supone un programa de política social de gran aliento, para el cual tampoco el
país tiene los recursos. Ubicar esos recursos, y administrarlos de forma
transparente, sólo es posible en una sociedad democrática. Una sociedad
autoritaria y opaca, como la actual, no está en capacidad de impulsar un
programa de este alcance.

Se impone
entonces una gran inversión y una política de contenidos factibles en educación
y salud.  Estos dos elementos de política social constituyen ejes
fundamentales de una agenda, requerida para lograr un desarrollo integral de
nuestra sociedad. 

Una política que solo se centre en los elementos de orden estrictamente económico, sin ponderar la realidad humana, estará destinada a su fracaso. Sobre todo en un escenario de apertura democrática. Allí la sociedad se expresará y movilizará en circunstancias distintas a las que apreciamos en estos tiempos de autoritarismo. Tal circunstancia permitirá conocer en su exacta dimensión el problema. Se podrá y deberá trabajar profesional y  trasparentemente en las estadísticas. Un manejo inadecuado del tema se convertirá en un elemento de ingobernabilidad. Por razones éticas y políticas el drama humano debe atenderse en paralelo con el programa de recuperación de la economía y la infraestructura del país.

(*) Político y Abogado Venezolano. Especialista en Derecho Administrativo. Profesor Universitario. Parlamentario 1988-2005 y Gobernador del Estado Táchira 2008-2012.

Lea otros artículos del autor aquí en punto de corte

* Punto de Corte no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.

Suscríbase a nuestro canal de Telegram y YouTube
Estamos también en TwitterFacebook Instagram

Punto de Corte

Cargando...
Compartir