Cuando el instinto sale a la calle….Video

Por Luis Aristimuño

(Notas para ensayo)

La situación en Venezuela no puede ser más desesperada para la mayoría de la gente. Acorralada entre dos peligros extremos, o sale a protestar, con el peligro de contagiarse (o de ser baleado, torturado o preso); o se queda en casa, como aconsejan los sectores más comedidos y responsables, y evita el contagio, pero posiblemente desfallezca de hambre.

Mientras, el pranato tiene claro que se trata de una guerra a muerte: son ellos o la población. De allí que sus movimientos se afinen con este propósito: Maduro anuncia que ha recibido refuerzos de Cuba, 1200 “médicos” que ya sabemos lo que son y saca a la calle a los colectivos; los cuerpos policiales tratan de “limpiar” a carteles más pequeños (Paraguaná) para tratar de convencer al mundo de que Miraflores no tiene nada que ver con las toneladas de cocaína incautadas en el Caribe; aterrizan cada vez más seguido aviones iraníes y rusos, probablemente con alimentos para la claque, armas y hombres;. De su parte, pues, la guerra está en fase decisiva. Pero, ¿qué hay con la gente?

Se dice que el pueblo de Venezuela no se lanza a una rebelión por su profundo espíritu democrático. Pamplinas fritas de políticos habituados a la papaya que fue hacer política en el país hasta que el infame Hugo Chávez se lo vendió a los Castro. Los venezolanos no reaccionan como deberían para enfrentar su propia matanza expedita que está efectuando el pranato por la misma razón que la mayoría de las Naciones: porque para ello se necesitan ciertas condiciones: una profunda conciencia popular unificante; la convicción de llegar hasta donde sea en defensa de su propia existencia; y, más aún, de dirigentes capaces de coordinar la fuerza ciudadana en momentos de peligro extremo, como en la operación asesina del chavismo. Puede que ahora el hambre los impulse.

  

En cuarenta años, los gobiernos democráticos, aparte de edificar la estructura del país también moldearon mediante el populismo y la riqueza petrolera a la ciudadanía hasta convertirla en “masa” y la pusieron a punto para que el chavismo la llevara a depender hoy de una caja de alimentos.
Tales gobiernos también crearon las condiciones para que los partidos se petrificaran en su accionar, al punto de caer en la “ingenua” y persistente creencia de que mediante la política que habían practicado, de coaliciones oportunistas, zancadillas y liderazgos mediáticos, se podía arreglar la situación creada por el chavismo. Mientras, el pranato avanzaba inmisericorde. Y ahora ha encontrado en la pandemia y el confinamiento obligado el aliado perfecto para dar el golpe final de su ¿ciego? exterminio de la población.

El empeño criminal de permanecer del pranato, la reiterada desorganización de la gente, su obligada desmovilización y las carencias tan prolongadas y en aumento, han creado una necesidad instintiva de respuesta y, en lugar de la lucha metódica, solo queda la que dicta la rabia ciega. Y esta, lamentablemente, no se manifiesta directa y certeramente contra los verdaderos culpables, sino contra los aparentes: como los precios de las mercancías suben, los responsables son quienes las venden.

Y por eso sucumbe –el pueblo más llano— al alivio emocional de los saqueos. Es la continuación por otros medios de las manifestaciones por la falta de la Caja CLAP. Más, con estos logra lo contrario: la situación de carencia se intensifica, desaparecidos los pocos expendios de mercancías. Y el gobierno no podrá ni querrá ocuparse de tal. Mientras, las capas de población más conscientes se sienten impotentes porque no pueden responder de forma organizada, percatadas de que el caos avanza a contrapelo de su desesperación. null

P.D. En los momentos en que publico este post, me llega la noticia de que las manifestaciones de la poblacion se han multiplicado. Y el pranato está cerrando las Autopistas Caracas-La Guaira y la Regional del Centro (Pintura de Alejandro Obregón).

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Sobre el Autor

Luis Antonio Carvajal Chacón
Licenciado en Comunicación Social Universidad Cecilio Acosta del Zulia Locutor y Moderador de Radio y Televisión en el Estado Sucre CNP: 21.184