Luis Aristimuño “Si yo fuera Presidente Interino”

Mucha gente no entendió mucho el por qué ni el para qué nombraron nuestros diputados un Presidente Interino (Bueno, es un decir, dado que en el caso del “por qué” está clarísimo: así lo contemplaba la interpretación de las leyes ante un vacío de poder. Y los que no lo vieron ni lo vean así es porque no lo quieren ver debido a sus intereses cercanos de otro tipo).
Más peliagudo era el “para qué”. Desde su inicio esa presidencia tuvo una contra muy fuerte: otra presidencia, “usurpadora” y jefaturada por una banda de delincuentes que había tenido la previsión de “elegir” a secuaces en estados y alcaldías, movida con la que se quedó dueña de casi todas las instancias nacionales, aparte de haber infiltrado, corrompido e inutilizado las fuerzas armadas. Con todo eso en contra, ¿qué podía hacerse desde una Presidencia Interina?
Y es acá donde interviene la angustia que, en mi caso, me pone al mando por una cuartilla y media de espacio/tiempo.
Yo, lo primero a estructurar hubiera sido una buena central de inteligencia. Y con asesoría autorizada oficialmente de la CIA y el Mossad. Para bachaco, chivo.
Y la primera tarea que le hubiera encomendado: ubicar y vigilar estrechamente a las brigadas de la inteligencia cubana en el país, y a todas las figuras del pranato. Eso lo llevan haciendo desde hace tiempo el pranato y los agentes antillanos con las figuras de la oposición; por tanto, había que implementar medidas correctivas en defensa del país y también de protección para nuestro liderazgo.
Lo segundo, un Ministro de Defensa en el exterior que, a la callada, hubiera podido ir preparando, mediante colaboradores (e inteligencia) en el interior, una defensa armada dentro del país: porque acá no se puede hablar de “rebelión”, como algunos, que caen en la idiotez de considerar las posibles acciones armadas de la oposición como ilegales: “guerreristas”, dicen unos y “foquistas” otros de lenguaje más “izquierdoso, como su mente”; pero todos en plan pacifista-moralista; ni de “poner en peligro el Estado”, como dice el ilustrado Cabello –curioso como ambas actitudes, de sectores contrarios, entran en sintonía perfecta—, porque tales delitos realmente los comete el pranato. Las que he mencionado serían acciones legales de un gobierno legítimo. Y esas dos gestiones serían solo para empezar a poner en ejercicio esa Presidencia Interina.
Parece claro que la asunción de esta, como casi todas las acciones que, a la defensiva, de contragolpe, ha ejecutado nuestro liderazgo, fue hecha sin proyectar las consecuencias y posibilidades de su accionar. Es decir, sin una profundización hasta visualizar un real “Plan B”.
Veo llegada la hora, cuando nuestro país está siendo entregado a ese animal feroz que es el Estado Islámico de Irán, de preguntarnos ¿para qué nos ha servido una Presidencia Interina sin crear una estructura de gobierno para poder ejercer el poder y defender a los ciudadanos de esa plaga infernal que es el chavismo? Cierto, como dirán algunos, para gestionar ayuda internacional. Pero es que ese auxilio ni siquiera puede recibirse.
Luis Antonio Carvajal Chacón

  
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Sobre el Autor

Luis Antonio Carvajal Chacón
Licenciado en Comunicación Social Universidad Cecilio Acosta del Zulia Locutor y Moderador de Radio y Televisión en el Estado Sucre CNP: 21.184